«Brisa marina, sol, mar, arena, cielos limpios, historia, cuevas y patrimonio», ¿suena bien verdad? casi toda el área costera de la zona norte podría concordar con la descripción del enunciado anterior, sin embargo hay un lugar que particularmente merece destacar y de eso se trata nuestro viaje de hoy. Queridos amigos y lectores sean todos bienvenidos a «Caleta Vitor».
Para llegar al destino de hoy tenemos que recorrer aproximadamente 1 hora desde Arica tomando la ruta 5 y luego el desvío por la ruta A-32, a pesar de que la mayoría del camino es sólo desierto la verdad no se hace largo, además cerca del camino se encuentran las Presencias Tutelares por lo que se puede aprovechar el mismo viaje para visitarlas.
Al llegar la primera impresión es la de haber llegado a una playa, pero al comenzar a recorrerla las bellezas del lugar se van abriendo paso. Lo primero que van a notar es que es tranquilo, muy tranquilo, ideal para dejar las preocupaciones y el estrés en la ciudad. A la zona tampoco llegan todas las señales de compañías móviles, por lo que dejar el teléfono a un lado para disfrutar completamente el entorno es casi obligatorio. Seguimos avanzando y subimos los roqueríos mirando al mar hasta donde la vista puede alcanzar, ya imaginarán como se ven los atardeceres en ese lugar. Todo un espectáculo.

Muchas personas aprovechan los fines de semana para ir con la familia y amigos a pasar el día, la mayoría arma asados bajo la sombra de los arboles y luego descansan con la brisa tardera, a pesar de ser una playa, ésta no es apta para el baño aunque algunos más osados lo hacen, pero no es algo que deba recomendarse dado que el oleaje es muy fuerte y la variación en la marea es muy repentina, lo ideal (Si alguien quiere al menos tocar el agua) es quedarse en la orilla y siempre con precaución.

Caminando hacia el sur encontramos cuevas, varias y amplias cuevas, en el interior de algunas hay pinturas rupestres. Como consejo personal diría que no pueden dejar de entrar, la vista del mar es increíble así como el sonido del mismo al hacer eco dentro.

Siguiendo por el mismo sendero encontramos un muelle y restos de la cultura chinchorro, osamentas y telas, la verdad es que si son amantes de la historia estar tan cerca de esos vestigios sin una vitrina que se interponga es casi mágico y emocionante, lo importante es disfrutar el momento y el lugar, pero no mover ni sacar nada, otro punto a considerar es el terreno, hay bastantes piedras y tierra por ende hay que estar muy pendientes de donde pisan o podrían terminar de un segundo a otro sentados en el suelo como me pasó a mi (No se asusten, en realidad fue gracioso).
Y no sólo encontramos cultura chinchorro cuando hablamos de historia, sino que también encontramos vestigios militares como cañones y lo que parecen instalaciones donde se trataba algún tipo de mineral.


Pero no olvidemos que estamos hablando de un lugar natural lejos de la urbanización por lo que de noche también nos sorprende, al no estar afecto por la contaminación lumínica de las ciudades nos encontramos con cielos relucientes, podemos disfrutar de las estrellas, planetas y meteoros que cruzan el firmamento nocturno al golpear nuestra atmósfera o simplemente de las noches de luna llena que iluminan completamente la caleta.
Como verán, es más que un paño de arena alejado de la civilización. Es un lugar natural que merece ser visitado, disfrutado y cuidado.
Por mi parte es normal que junto a un par de amigos y amigas algunas tardes nos demos el tiempo de visitar el lugar y compartir un café 🙂

Bueno amigos, antes de finalizar quisiera agradecer el tremendo apoyo que he recibido y las muchas visitas que ha tenido el sitio. La verdad es que me encanta la idea de mostrar todos estos lugares y saber que hay personas que ya se preparan para visitarlos ¡¡¡Lo mejor es que aun se viene mucho más!!!
Nos leemos en el próximo post 🙂 ¡Buen Viaje! 😀

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